EFEMERIDES DE ATACAMA 28 DE ABRIL

Categoria:

TEMPORAL DE LLUVIA Y VIENTO (28 DE ABRIL DE 1900)

Después de haber permanecido encapotada toda la atmosfera del día de ayer,
amenazando lluvia con gruesos goterones que caía a intervalos. A las siete se declaro
un aguacero torrencial en medio de un fuerte viento norte.


Llovió sin interrupciones o con muy pequeñas interrupciones hasta las diez y media
más o menos en que se despejo la atmosfera, ostentándose limpia y brillante, la esfera
celeste como en las mejores y más hermosas noches de verano.


Si es cierto que en Copiapó, para el pobre que vive en tristes ingenios, insalubres y no
siempre bien guarecidos contra las inclemencias del tiempo, graves inconvenientes los
aguaceros, ellos son también, después los primero beneficiados.


Hay entre nuestros mineros la creencia, no infundada por cierto, de que los días más
propicios para los cateos son los que siguen a uno de lluvia y por eso después de estas,
se lanzan a los cerros en busca del soñado filón.


La agricultura que tan difícil situación lleva aquí, donde los sistemas de regadíos están
sujetos a lo que la naturaleza quera darnos, sin que nada haya hecho el arte, extrayendo
como sería tan posible y hacedero desde las lagunas de la cordillera cercana, nuevos
caudales de agua, recibe cada aguacero como preciosa lluvia de oro.


Por eso a nadie extraña que cada lluvia aquí se señale como importante acontecimiento
del cual no es posible dejar de tomar nota con verdadero placer.


Este aguacero todavía en otoño, cosa no frecuente en nuestro clima, es una halagadora
promesa de que tendremos un invierno abundante en agua, precursora de la esplendida
primavera y de mas esplendidas cosechas.
¡Dios lo quera!

FUENTE: Diccionario Histórico Efemérico de Atacama