¿Quién fue?
Nació en el pueblo indígena de San Fernando, en un sector rural inmediato a Copiapó. Su madre fue Flora Normilla una indigena del valle de Copiapó, la cual posteriormente cambio su apellido a Godoy como forma de hispanizar su nombre.
El joven Juan fue analfabeto y prontamente empezó a ayudar a su madre, primero cuidando cabras, para luego ejercer como agricultor, también se cuenta entre sus oficios el haber sido minero, para finalmente, ser un joven fuerte y bien constituido, dedicarse a acarrear leña en las cercanías de Chañarcillo.
El 16 de mayo de 1832 Juan Godoy descubrió el mineral de plata de Chañarcillo. El 19 de mayo del mismo año realizó la inscripción de la pertenencia minera junto con su hermano José y su socio Miguel Gallo Vergara. El joven mestizo y analfabeto que nunca conoció a su padre, era ahora inmensamente rico.
Juan Godoy vendió su parte y la de su hermano menor, José. Los derechos de venta del descubrimiento ascendieron a $ 8245 pesos, a la época hablamos de una pequeña fortuna. Pero, la cifra es ridícula si la comparamos con las exageradas ganancias de quienes se quedaron con el total de la pertenencia, o de otros grandes empresarios mineros.
Este infortunado arriero había muerto a los diez años del descubrimiento de la mina de Chañarcillo que debió hacerlo inmensamente millonario, es decir en 1842, y por una extraña coincidencia, el mismo año en que ocurre el fallecimiento de su ex patrón y socio don Miguel Gallo Vergara.
A sugerencia del Intendente de Atacama, coronel José Francisco Gana, el Cabildo de Copiapó, en el año 1851, mandó confeccionar a Birmingjam, Inglaterra, una pila con un monumento que simbolizara al cateador y arriero Juan Godoy. Esta se colocó primero en la plaza de armas de Copiapó y en 1863 se trasladó a su actual ubicación, en la plazoleta que lleva su nombre, frente a la iglesia de San Francisco en la avenida Manuel Antonio Matta.